domingo, 27 de enero de 2008

SMELLING, BOTH

As much as I do,
Do you smell me?
My sweat, my skin.

As aroused as I am,
Are you?

Would we try?

miércoles, 23 de enero de 2008

Horas después

Horas después sigo pensando en él. En su sonrisa, tímida. En su piel, ligeramente tostada. El encantador acento francés, al hablar en español e inglés. En la fácil comunicación. En el deseo contenido, en la promesa insatisfecha.

Tal vez sea la fruta prohibida. La distancia, su compromiso. Los requerimientos de mi propia vida. Pero no puedo dejar de imaginar cómo será el contacto de su piel, a qué sabrá; cómo serán sus besos. Cómo me sentiría al morder su cuello, sobre su espalda.

Tal vez sea la necesidad de llevar una vida como la suya, con familia, con pareja, lejos de otro tipo de ataduras. O quizás es su juventud, las posibilidades que a mí ya comienzan a escapárseme.

"Mañana", nos dijimos al despedirnos, sabiendo que el mañana no existe, que las oportunidades se desvanecen con la despedida de la noche.

viernes, 18 de enero de 2008

De tu hija la mano me das



De tu hija la mano me das.
Apenas núbil,
Como Luna llena, clara su piel.
Mujer a penas, un muchacho podría ser.


Como tú años ha.
Imberbe, ágil, jovial.
Inquietos negros ojos,
que con sorpresa miraban. Con deseo.


Aquel día cabalgamos al oasis.
Ganaste tú. Solo una cabeza, tu caballo más veloz.
No terminó ahí, la competencia.
Jóvenes machos, de importantes clanes primogénitos
La carrera al ouad, los juegos con el agua.
En el barro, más lucha.
Cuerpo a cuerpo; forcejeo y violencia.
Y más violencia, al perder el control.


Mayor, tú me dominaste.
Impotente, bajo tu cuerpo me hallaba.
De rabia casi lloraba.
Y de vergüenza, al sentir mi sexo erecto.
Después, el tuyo sobre mío.
Fijamente me miraste.
Hablar no pude, tu boca sello la mía.
Nuestro despertar sexual juntos,
de nuestros cuerpos, verdadero descubrimientos.
La suavidad de tu piel, la arena en tus pechos.
El fino músculo, trazado sobre ligero hueso.
Tus jugosos labios, la inquieta lengua,
de indagar nunca saciada.
Y nuevamente tus ojos, buscando, riendo.


La luna y su noche nos pilló en el palmeral.
Abrazados, nos calentamos juntos,
por las capas cubiertos.
Por nuestro deseo, por la pasión.
Hasta el amanecer el amor hicimos.


Saciados nuestros deseos ocultos.
Aun así, avergonzado regresé yo.
Seguían sonriendo tus ojos.
Nunca más cabalgamos juntos al oasis.
Nuestra amistad perduró.


Te amé entonces, como lo hago ahora.
Y de tu hija la mano me cedes.
¿Pensarás esta noche en mí, cuando la tome?
¿Me recordarás sus suaves curvas las tuyas?
¿Tendrá su abrazo la calidez del tuyo?
¿Soñarás que es tu cuerpo el que en mi lecho, exhausto, descansa?


Algo sé que no me podrá dar.
Te amo ahora, como antaño lo hice.

miércoles, 9 de enero de 2008

TENÍA QUE SER ÉL

Tenía que ser él.

Único entre decenas,
alto y gallardo.
Tímido y, sin embargo …
clavó sus ojos en mí,
hasta la médula me estremecí.
Excitado, pensé en la evidencia.
Embarazosa para el resto,
Necesaria señal para él.

Reunión de trabajo, lejos de casa.
¿quién lo pensaría?
Que sería sacudido por encontradas emociones.

Unos minutos de charla bastaron.
Sí, lo era.
No, imposible.
Sin saberlo,
mis ojos se fijaron en mi próximo estudiante.

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