sábado, 1 de mayo de 2010

TE DEJÉ MARCHAR

Me arrepentí incluso cuando te lo decía,
cuando de mi cama te dejé escapar.
Ciertamente dormí toda la noche, exhausto. Feliz.
Pero hubiese preferido rodar sobre mi lecho,
encontrar tu cuerpo junto al mío, desnudos ambos.
Satisfecho y, paradoja, ansioso de más.
Despertar con tus besos.
Ducharnos juntos,
para volver a beber el uno del otro.
Saciados, sí, finalmente.

Tus labios siento, recuerdo sobre los míos.
La sensación, física, reconstruye el ayer.
Tu rala barba roza mi boca, mi pecho.
Arañando mi pene, suavemente,
mientras exhalo jadeos de placer;
mientras me pierdo en ti.

¿Marchar?
No, no te debí dejar ir.

domingo, 25 de abril de 2010

EN SERIO

Mis besos, mis abrazos.
Tómate en serio
el tiempo que juntos pasamos.
Mis palabras, mis actos.

No unas pocas letras:
una imagen,
sobre un deformado espejo.

Y si dudas,
mi mirada recuerda.

sábado, 24 de abril de 2010

CREPÚSCULO

Me dejé arrastrar.
Por sus caricias, por sus besos.
Eso debe ser.
O la fuerza de sus escasos años.
Renovadas mis ilusiones,
espejo de las imposibles suyas.

¿O su mente ágil?
¿O su esbelto cuerpo?

Debe ser el crepúsculo,
la soledad.

jueves, 22 de abril de 2010

HAIKU (II)

Sobre mis labios,
danzaron juguetonas:
palabras. Y tú.

¿ALGO MÁS?

Todo meado, levantarme.
O el orgullo herido.
Peor, ¿qué es?

Lo sabía, dirán todos.
También yo. Y el refrán.

Después de todo,
¿qué esperar podía?
Veinte años, tal vez demasiados.

domingo, 11 de abril de 2010

TODO BAJO EL CIELO

Y digo yo:
si el sistema es siempre inestable,
¿qué más da tres que cuatro?
Aceptadme en vuestro arreglo.
Total, allí ya he estado,
no somos nuevas pieles.


Mejor aún.
Invitemos a todos,
bebamos de múltiples copas.
Una bacanal de risas y cuerpos.
Ocultemos así, bajo ese tupido cielo,
mi lujuria;
mi deseo redescubierto,
mi ansia renovada.
Su sonrisa lo vale todo.

lunes, 5 de abril de 2010

... QUE OCULTASE

Que esa persiana ocultase nuestro sexo,
nuestro amor, Amor,
quisiera.

Que mis vecinos, celosos,
ni un atisbo tuvieran:
de nuestras danzas,
de nuestros cuerpos, de nuestras sombras.

No. Ni susurros, siquiera risas.
Para mí todo te quiero.

Y sin embargo,
en esta oscuridad me encierro
(quizás para recordar, para sentir).
Y tú te vas.
Contando los días estoy.
En esa oscuridad, Amor, te espero.

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