domingo, 23 de marzo de 2008

IN THE TURKISH BATH

I wish he would be younger.
Dreams,
something else, I also wish.
A youth, perhaps an athlete.
In the humid fog, I dream.

Naked I was.
Had me, he could.
Offered. Naked.
Strong hands on my tense skin.
Pushed, against -for once- hot marble.
Between his flesh and the stone,
Me ... and my desire.

My legs, from toe to top
The gentle touch.
My penis, ready to go.
Just a little more.

Naked, and exposed.
Aroused, in my imagination.
How otherwise could be?
Abandoned, when he finished and left.

Excited, in need,
I hung around:
lying on the marble bench,
water, pouring: hot and cold.
At the arches, pretending to look.

You well know,
since you also search.
In the dark we do.

None. Not a look,
Or subtle touch, a small play.
Not a chance. No game.

And the mist hides,
under mythical effects,
unfulfilled dreams.
Almost I fainted.
Or was it, the hot vapor?

Looking behind, dreaming again,
I left, and wished again.



viernes, 8 de febrero de 2008

I would not know

Italian or russian,
I wouldn'd know.
So handsome ...


And yet, I'm not alone.
To talk to him,
How can I dare?

martes, 5 de febrero de 2008

Come back

C.P. Cavafy


Come back often and take hold of me,
sensation that I love come back and take hold of me.
When the body's memory awakens
and the old longing again moves into the blood,
when lips and skin remember
and hands feel as though they touch again.
Come back often, take hold of me in the night
when lips and skin remember ...

domingo, 27 de enero de 2008

SMELLING, BOTH

As much as I do,
Do you smell me?
My sweat, my skin.

As aroused as I am,
Are you?

Would we try?

miércoles, 23 de enero de 2008

Horas después

Horas después sigo pensando en él. En su sonrisa, tímida. En su piel, ligeramente tostada. El encantador acento francés, al hablar en español e inglés. En la fácil comunicación. En el deseo contenido, en la promesa insatisfecha.

Tal vez sea la fruta prohibida. La distancia, su compromiso. Los requerimientos de mi propia vida. Pero no puedo dejar de imaginar cómo será el contacto de su piel, a qué sabrá; cómo serán sus besos. Cómo me sentiría al morder su cuello, sobre su espalda.

Tal vez sea la necesidad de llevar una vida como la suya, con familia, con pareja, lejos de otro tipo de ataduras. O quizás es su juventud, las posibilidades que a mí ya comienzan a escapárseme.

"Mañana", nos dijimos al despedirnos, sabiendo que el mañana no existe, que las oportunidades se desvanecen con la despedida de la noche.

viernes, 18 de enero de 2008

De tu hija la mano me das



De tu hija la mano me das.
Apenas núbil,
Como Luna llena, clara su piel.
Mujer a penas, un muchacho podría ser.


Como tú años ha.
Imberbe, ágil, jovial.
Inquietos negros ojos,
que con sorpresa miraban. Con deseo.


Aquel día cabalgamos al oasis.
Ganaste tú. Solo una cabeza, tu caballo más veloz.
No terminó ahí, la competencia.
Jóvenes machos, de importantes clanes primogénitos
La carrera al ouad, los juegos con el agua.
En el barro, más lucha.
Cuerpo a cuerpo; forcejeo y violencia.
Y más violencia, al perder el control.


Mayor, tú me dominaste.
Impotente, bajo tu cuerpo me hallaba.
De rabia casi lloraba.
Y de vergüenza, al sentir mi sexo erecto.
Después, el tuyo sobre mío.
Fijamente me miraste.
Hablar no pude, tu boca sello la mía.
Nuestro despertar sexual juntos,
de nuestros cuerpos, verdadero descubrimientos.
La suavidad de tu piel, la arena en tus pechos.
El fino músculo, trazado sobre ligero hueso.
Tus jugosos labios, la inquieta lengua,
de indagar nunca saciada.
Y nuevamente tus ojos, buscando, riendo.


La luna y su noche nos pilló en el palmeral.
Abrazados, nos calentamos juntos,
por las capas cubiertos.
Por nuestro deseo, por la pasión.
Hasta el amanecer el amor hicimos.


Saciados nuestros deseos ocultos.
Aun así, avergonzado regresé yo.
Seguían sonriendo tus ojos.
Nunca más cabalgamos juntos al oasis.
Nuestra amistad perduró.


Te amé entonces, como lo hago ahora.
Y de tu hija la mano me cedes.
¿Pensarás esta noche en mí, cuando la tome?
¿Me recordarás sus suaves curvas las tuyas?
¿Tendrá su abrazo la calidez del tuyo?
¿Soñarás que es tu cuerpo el que en mi lecho, exhausto, descansa?


Algo sé que no me podrá dar.
Te amo ahora, como antaño lo hice.

miércoles, 9 de enero de 2008

TENÍA QUE SER ÉL

Tenía que ser él.

Único entre decenas,
alto y gallardo.
Tímido y, sin embargo …
clavó sus ojos en mí,
hasta la médula me estremecí.
Excitado, pensé en la evidencia.
Embarazosa para el resto,
Necesaria señal para él.

Reunión de trabajo, lejos de casa.
¿quién lo pensaría?
Que sería sacudido por encontradas emociones.

Unos minutos de charla bastaron.
Sí, lo era.
No, imposible.
Sin saberlo,
mis ojos se fijaron en mi próximo estudiante.

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